Camino del Rocío

En 80 años de Historia se puede decir que la Hermandad de Carrión ha tenido muchas variaciones en su caminar hacia la aldea del Rocío. En sus inicios, nuestra Hermandad hacía el camino en un día, el sábado de la presentación. Lo hacía pasando por Pilas, Villamanrique, La Raya Real, Palacio del Rey y finalmente, entrada por el puente del Ajolí. A los pocos años, el camino se adelantó un día y cambió a parecerse más al actual, pasando por Hinojos, La Calera y el Charco del Cura, aunque se seguía haciendo en un día, el Viernes. Actualmente la Hermandad lo hace en dos días, jueves y viernes, pasando por Lerena, Hinojos, La Calera, Cabeza Rasa, El Moralejo y la entrada en el Rocío por el Ajolí.

La Hermandad tiene uno de sus momentos más bonitos en la salida, el jueves, justo después de la misa de Romeros. Con paso lento y firme sale del pueblo entre palmas, cantes y los rezos a modo de despedida de los que ese año no fueron, la Hermandad empieza su andadura por camino de Lerena en dirección a la hacienda, donde tras descansar un poco sigue con el camino hacia a Hinojos. Tras el rezo del Ángelus, y pasar uno de los tramos más largos de nuestro camino, a ésta localidad llegamos al medio día. En Hinojos, donde nuestra Hermandad tantos años ha desfilando con sus mejores galas por este pueblo para presentar en su Iglesia y donde tantas veces hemos rezado junto con la querida Hermandad del Rocío de Hinojos, hacemos nuestro sesteo para el almuerzo en el recinto ferial. Aquí nuestra primera parada, donde cada uno aprovecha para visitar y cantar junto con quien no ha coincidido aún en el camino. A media tarde la Hermandad continúa el camino, en este corto trayecto nos vamos introduciendo ya en parajes y entornos maravillosos del Coto de Doñana hasta llegar a la hacienda de La Calera, donde nuestra Hermandad hace su única noche de camino.

El viernes, tras un bonito despertar en el Coto al toque del Alba, la Hermandad emprende de nuevo el camino buscando ya El Rocío. Como dice la sevillana “Atrás quedó la Calera, Carrión sigue caminando”, dejamos esta hacienda para cruzar Cabeza Rasa, donde nos adentramos ya en un inmenso bosque de pinos hasta llegar al sesteo. Actualmente la Hermandad sestea en el “Pino de los mil duros”, pero lo ha hecho muchos años en “El Charco del Cura” o “El Moralejo”. En cualquier caso, es momento de parar a descansar y reponer fuerzas para afrontar el tramo final y uno de los más bonitos. Es en el sesteo del Viernes donde tiene lugar uno de los momentos más característicos de nuestro camino, el bautizo de los nuevos peregrinos. Entre palmas y música, cada nuevo peregrino deberá bautizarse de la mano de su padrino o madrina delante del Simpecado.

A media tarde, tras retomar de nuevo el camino y adentrarnos en “El Moralejo”, a poco más de dos horas se encuentra el Rocío. Llegamos para cruzar por el puente del Ajolí, nuestra puerta de la Aldea, en él damos gracias a la Virgen por el buen caminar rezando nuestra Salve, sin duda alguna, una de las Salves más emocionantes de todo el camino. Poco a poco, entre presentaciones con nuestras Hermandades vecinas, nos acercamos a la casa Hermandad en Real del Rocío, punto y final de nuestro camino.

Tras dos días de caminos, en los últimos pasos de éste, podemos ver el cansancio reflejados en la cara de los peregrinos, pero a la vez la alegría y el sentimiento de que ya están con la Blanca Paloma. ¡Viva la Virgen del Rocío!, dicen unos, ¡Viva la hermandad de Carrión! dicen otros. Y tal como empezó el jueves, con cantes, palmas y el rezo de nuestra salve, la Carreta entra poco a poco en la Casa-Hermandad.