Historia

La devoción a la Virgen del Rocío en Carrión de los Céspedes surge a través de un grupo de carrioneros que venían asistiendo a la Romería con la Hermandad de Triana en torno a la fecha de la coronación canónica de la Virgen. A partir del año 1919 cuaja en Carrión la semilla de la devoción rociera y comienza a florecer entre sus gentes el amor y la veneración hacia la Blanca Paloma.

Se inician las primeras gestiones para la creación de una Hermandad en la localidad, donde se cuenta con un gran devoto, D. Felipe Rodríguez, que sería el primer capellán de la naciente corporación rociera. Él iniciaría en sus primeros años el fomento de la andadura rociera en esta villa.

En 1925 se constituye definitivamente la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Carrión, que abrió las puertas a todos los vecinos, que fueron poco a poco incorporándose a aquella primitiva asociación integrada por los fundadores.

El primer Hermano Mayor fue D. Antonio Daza, quien junto con D. José Ortiz, D. Francisco Rivera, D. Antonio Paz, D. Crisanto López y el Capellán D. Felipe Rodríguez, entre otros, fueron los pioneros en la devoción rociera de la villa.

En ese mismo año de 1925 hizo su primera Romería, estrenó Simpecado y carreta, realizada ésta por D. Antonio Luque en Castilleja del Campo. El templete, de cuatro columnas y sencilla forma, a modo de tumbilla de madera pintada de blanco y con adornos exteriores dorados, iba tirada entonces, por mulas. Los primeros mulos que se engancharon a la carreta fueron los ofrecidos por D. Fernando Rodríguez Romero y el primer carretero, don Antonio Galeano. Fué amadrinada por la Hermandad de Triana.

En 1928, año de gran trascendencia para la Hermandad con la incorporación de los famosos Campanilleros de Carrión al Rocío, se adquirió la choza, donde hoy se levanta la Casa-Hermandad, por el precio de 740 pesetas. Esta choza, sita en el Real, fue más tarde transformada y en 1974, cuando la Hermandad celebraba su cincuentenario, se levantó la actual casa en el Rocío, sobre el solar de la primitiva, siendo a la sazón presidente de la misma D. Fernando Paz Romero.

Desde su creación, la Hermandad del Rocío de Carrión de los Céspedes radica en la iglesia parroquial de San Martín Obispo. En la nave lateral derecha, a los pies del templo cuenta con altar propio, donde se da culto al Simpecado.

En 1947 estrenó nuevo Simpecado, que es el que actualmente lleva a la Romería. El de 1925 se donó al capellán D. Felipe Rodríguez, en atención a los muchos años que había estado al servicio de la Hermandad y de la devoción rociera en la villa. Hoy este primer Simpecado, de 1925, se encuentra en la vecina localidad de Castilleja del Campo.

El camino que siguió de principio la corporación rociera de Carrión para ir al Rocío llevaba el siguiente recorrido: el sábado anterior partía de la parroquia hasta las afueras de la población, continuando hasta Pilas y llegar a Villamanrique, donde, tras desfilar ante la iglesia y ser recibida por la Hermandad manriqueña, hacía parada en la Dehesa de Gato para almorzar y sestear. De allí seguía por la Raya Real al Palacio del Rey, Ajolí y El Rocío, donde arribaba el mismo sábado al atardecer, invirtiendo en el itinerario un sólo día. El regreso se iniciaba el lunes por la tarde desde el Rocío para pernoctar en Gato; al día siguiente, martes, continuaba la marcha hasta Collera, y allí sesteaba, y al atardecer hacía su entrada en Carrión.

A los pocos años, la Hermandad de Carrión de los Céspedes cambió de itinerario saliendo de la población el viernes por la mañana, tras celebrar Misa de Romeros; con ruta diferente, pasando por Lerena, finca propiedad de don Francisco Lazo, en la que se hace un breve descanso. De allí, sin hacer ninguna otra parada, se llega a Las Caleras, del término municipal de Hinojos para almorzar, y seguir por la tarde hasta el Rocío. El camino de vuelta se realizaba con el mismo recorrido a la inversa el martes después de Pentecostés, saliendo del Rocío por la mañana y entrando en Carrión en las últimas horas de la tarde.
En la Actualidad la Hermandad realiza el camino que ya todos conocemos saliendo el jueves por la mañana, pasando por Lerena e Hinojos, haciendo noche en La Calera y llegando al Rocío el viernes al atardecer.

Los momentos más importantes y de mayor vivencia rociera para los carrioneros lo constituyen la salida y la entrada en la localidad con motivo de la Romería, donde el pueblo entero participa de la alegría y de la devoción de los hermanos rocieros. La Banda de Música de Carrión ha acompañado muchos años tanto la salida como la llegada de las carretas hasta la iglesia parroquial. En la entrada, de vuelta de la Romería, en medio de un acto entrañable los carrioneros sabrán quien será el Hermano Mayor del próximo año, cuando éste baje de la carreta del Simpecado y lo conduzca hasta el interior del templo.

En el Rocío, la llegada de la Virgen en su procesión ante la Casa-Hermandad supone el momento más trascendente del peregrinar hasta la Blanca Paloma. Es también de gran recogimiento y piedad la procesión del Santo Rosario que recorre las calles de Carrión el Sabado anterior a la Fiesta del Rocío.

Como dato curioso hay que resaltar la incorporación a la Hermandad y al Rocío de los Coros de Campanilleros en el año 1928. En esa fecha publicó la Hermandad unas hojas impresas, que recogen algunas de las letras más significativas, compuestas por Benjamina García de Rivera. En el Rocío, durante la Romería, la Misa que celebraba la Hermandad de Carrión era muchas veces escuchada por el Infante don Carlos y muchos rocieros de otras Hermandades, contagiados por la piedad, el fervor y los cánticos de los carrioneros. La copla refleja así la presencia de los infantes:

“Suplicamos a vuestras Altezas
que siempre a esta fiesta quieran asistir;
que se alegra la Virgen María.
Y los que aquí estamos, al veros venir,
podemos decir:
Que si acaso una vez no vinieran
la fiesta perdiera mucho en el lucir”